Este 28 de octubre se ha reinaugurado el Teatro Bolshoi de Moscú tras 6 años de obras que lo han mantenido cerrado. Al acto de inauguración han acudido personalidades de la política, las artes, y la Iglesia de Rusia, todos invitados por el Kremlin que es quien ha repartido las invitaciones de forma arbitraria. Ha consistido en un espectáculo de luz y sonido usando la fachada del teatro, y en la representación en su interior de diversos fragmentos de distintas obras de ópera y ballet.

Fachada del Bolshoi durante el espectáculo de luz (fuente Reuters)
El Bolshoi (llamado así porque el teatro que albergaba espectáculos de ópera en Moscú era el teatro Grande – Большой en ruso -) se construyó en el año 1780 con el nombre de Gran Teatro Imperial de Moscú, ahora denominado, tras la Revolución Rusa, Teatro Estatal Académico Bolshoi. Sufrió incendios que lo destruyeron casi en su totalidad en 1805 y 1853, y también fue dañado durante la II Guerra Mundial. En el año 1920, en medio de una representación, el edificio empezó a temblar. El problema fue solucionado añadiendo una capa de hormigón en el suelo. En el año 2002 se encontró una bomba de la II Guerra Mundial sin explotar enterrada dentro. Todas estas obras y reparaciones perjudicaron gravemente la acústica del Teatro, hasta entonces una de las mejores del mundo. Los paneles del interior del edificio, construidos en abeto (lo que le daba una excelente acústica) fueron sustituidos paulatinamente por chapa metálica, que provoca reverberación del sonido. Además, los cambios producidos durante época soviética, en la que fue utilizado no solo como teatro operístico sino también como sala de congresos del Partido Comunista, provocaron daños estructurales en el interior de la construcción. Según Mijaíl Sídorov, representante del Consorcio Summa (empresa encargada de la restauración), el edificio corría riesgo real de derrumbe.

El actual Bolshoi (fuente RIA Novosti)
El interior del Bolshoi también ha sido muy renovado. Se ha sustituido la moqueta del suelo por madera de roble, el escenario ha cambiado por completo acercándolo a la forma en la que estaba construida originalmente, se han restaurado los tapices (realizados a mano con seda natural), y en su exterior, en la fachada, la famosa cuádriga de Apolo ha sido completamente restaurada y se ha eliminado la hoz y el martillo del tímpano siendo sustituidos por el águila bicéfala zarista original (y escudo oficial de Rusia en la actualidad). Sin embargo se ha reducido el aforo de 2100 a 1700 butacas y se han mantenido el palco principal construido en época de Stalin y los carteles indicadores del sitio desde donde Lenin solía intervenir en las reuniones del Partido Comunista.
Esta remodelación no ha estado exenta de polémica. Las obras tenían una duración estimada de 4 años, estando su reapertura fijada para el año 2009. Pero estudios recientes a la fecha de su cierre, en el año 2005, indicaban que el estado del mismo era bastante peor que el se habían imaginado. El presupuesto también aumentó hasta los 21.000 millones de rublos (unos 500 millones de euros), una cifra que extraoficialmente se dispara hasta los 1.500 millones de euros. Algunas figuras conocidas del mundo del ballet (como Nikolái Tsiskaridze) han criticado duramente el proyecto, denunciado la desaparición de algunas obras de arte y antigüedades (candelabros y pomos de bronce, lámparas de cristal) y su sustitución por elementos modernos de peor calidad, así como la reconstrucción de todo el edificio sin tener en cuenta las necesidades de los artistas, con un escenario de difícil uso para ellos. Por otra parte, para el acto de presentación, se repartieron unas 400 entradas para el público en general. Las autoridades hicieron la vista gorda ante la reventa, la cual alcanzó precios desorbitados.
A pesar de todo, vuelve a estar abierto el 2º teatro más grande de Europa tras la Scala de Milán, y uno de los iconos culturales más importantes de Rusia.
Enlaces:
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.